Sobre mí

¿Qué pasa si un día te levantas y te das cuenta de que te apetece escribir? Pero no coger una hoja y ponerte a escribir lo que hiciste el día anterior, ni siquiera cómo te sientes en ese momento. No, no es nada que te está rallando desde días, ni una idea brillante para el blog. No, no es nada de eso. Es otra cosa, simplemente es que te apetece contar una historia. Una historia diferente a lo que te pasa día a día, una historia donde tú eres el protagonista pero a la vez no eres tú, pero en ese momento eres tú. Una historia donde puede pasar cualquier cosa y a la vez puede que no pase nada.

Bien… pues a mí me paso. Un día me levanté y me puse a escribir. ¿A qué molaría decir que una vez que empecé nunca pude parar y que desde entonces escribo todos los días? Pues no fue así. Ese día se me encendió una bombilla y descubrí algo muy importante, que me encanta escribir. Pero aunque sea muy bonito no arranqué a gritar a los cuatro vientos “¡¡Voy a ser escritora de éxito!!” Vale… sí que lo hice… Pero ahí estaba mi marido para bajarme de las nubes y hacerme recapacitar. No iba a ser escritora de éxito porque había muchas cosas que me faltaban, y me siguen faltando, para serlo. Porque tengo que confesar una cosa y es que… soy una chica de ciencias. Sí, suspendía lengua en el colegio (la aborrecía), se me daba fatal comentario de texto y las faltas de ortografía eran mis pesadillas. Lo máximo que he escrito durante mi infancia y adolescencia era mi diario. Así que… ¿cómo narices iba a ser escritora?

Voy a darme un voto a mi favor. Siempre se me ha dado regulín escribir, pero es cierto que me encanta leer. Devoro libros, con escribir es de mis hobbies favoritos. Gracias a ello mis faltas fueron desapareciendo y mis frases empezaron a tener sentido. Después empecé a escribir en blogs, mis blogs, es decir, que nadie me paga por hacerlo, no soy tan buena. Y aquí es donde entra en juego el as que tenía escondido debajo de la manga, mi marido. A él se le da muy bien escribir y corregía mis textos. Y he aprendido mucho gracias a él.

Desde esa mañana que me senté a escribir ha pasado un año y sigo deseando escribir. Por eso me lo planteé más en serio y empecé a estudiar cosas por mi cuenta, leer blogs sobre el tema, libros que recomendaban y a escribir todos los días. Porque después de investigar si hay algo que todo escritor o conocedor de la materia repite, es que debes escribir mucho y todos los días.

Así que nada aquí estoy luchando por ser escritora siendo de ciencias. Y como otra de las cosas que me encantan es compartir pues aquí abro este pequeño rincón, mi rincón, donde pondré mis experiencias sobre el tema.