Adicta a las historias cortas

Uno de mis objetivos cuando comencé a escribir era conseguir escribir historias cortas, relatos e incluso, algún día, un microrrelato. Era algo que al principio me parecía imposible. Comenzaba a escribir y la historia, en lugar acabar, aumentaba hasta tamaños tan desmesurados que se convertían en una novela o en una trilogía (dicho en bajito y con vergüenza ). Sí, no sabía poner fin a lo que escribía. Y aunque voy consiguiéndolo todavía es uno de los puntos que más me cuesta.

Pero, ¿por qué esa importancia en escribir algo corto? Bueno, por un lado, como he comentado antes, se debió a que necesitaba ver algo acabado. Una novela es algo largo que lleva mucho tiempo, más aún si éste escasea en tu día a día. Puede alargarse en años y puede dar lugar a frustraciones. Llegó un momento que necesitaba tener algo terminado y poder decir “esto lo he escrito yo” 😀

Por otro lado, y muy relacionado con lo anterior, porque tengo la manía de no mostrar lo que escribo hasta que está concluido. Esto hacía que dudase de mi forma de escribir. Sí, tenía claro que me encantaba escribir, pero eso no quería decir que mereciese la pena lo que escribía. Necesitaba mostrárselo a alguien para poder saber si era una buena idea sumergirme en este nuevo mundo. Pero no me sentía con el valor de enseñar mi novela a medias. Así que tenía que conseguir escribir cosas más pequeñas que pudiera mostrar y poder conocer la opinión de algún lector respecto a mi estilo (en este caso la china le toca a mi marido, mi lector cero por excelencia XD)

gato-roncando

Esos dos puntos fueron los que me motivaron a ponerme con las historias cortas, pero me ha aportado mucho más. Escribir algo con un número reducido de palabras te obliga a esquematizar, pensar en los personajes de forma anticipada y realizar una pequeña trama. Y, sobre todo, quitar mucha paja e ir al grano.

Para conseguirlo me obligó hacer los maravillosos esquemas que todo escritor debe hacerse o que, yo personalmente, recomiendo hacer. Me gusta mucho ser un escritor brújula (ya sabéis, ese que se pone delante del ordenador con la cabeza en su mundo y comienza aporrear las teclas sin preocuparse a dónde le llevará). Pero entiendo, y en parte por experiencia personal, que tener un cierto orden hace que los resultados sean mejores y, además, en un tiempo menor.

Todo esto al principio me parecía algo realmente complicado, así que comencé a investigar cómo hacerlo. Y de lo que encontré, que no fue mucho, me quedé con estos puntos que son los que uso para realizar mis historias:

  1. Centrarme en un entorno fijo. Al mantenerme en un entorno fijo no puedo enrollarme en descripciones.
  2. Hacer un pequeño esquema de la situación que quiero narrar. No hace falta que sea algo complicado, simplemente una situación. A mí me gusta el humor, así que tiendo a buscar situaciones embarazosas y divertidas, pero puede ser de cualquier género: un momento duro en la vida, una escena de acción, un momento de pánico… etc
  3.  Escribir en una hoja cómo son los personajes. Esto me permite tener claro el carácter de mis personajes a la hora de desarrollar la historia. Así en lugar de describirlos tal cual (que le quita encanto al relato), voy añadiendo detalles de sus personalidades a la vez que se desarrolla la historia por medio de gestos, frases, actos que realizan, etc

esquematizando

Os dejo enlazadas un par de páginas que me sirvieron de ayuda con muchos más consejos:

El formato con el que me he sentido más cómoda se encuentra entre las 5.000 y las 10.000 palabras. Poco a poco he ido consiguiendo reducirlo y el último ha sido de… ¡¡1.200 palabras!! Fue para un concurso, algo que he descubierto que me gusta mucho y de lo que ya hablaré 😉

Disfruto mucho escribiendo historias cortas, tanto que ahora me ha surgido el problema opuesto, me he vuelto adicta a los relatos cortos. Son como pequeñas píldoras de satisfacción. Lo malo… que me despistan de mi objetivo final: ¡¡TERMINAR LA NOVELA!! Así que he tenido que empezar a moderarme XD

El próximo reto, escribir un microrrelato y cambiar el tipo de narrador.

 

Diana Golay

Un día descubrí que me encantaba escribir. Desde entonces siempre que encuentro tiempo me siento delante del ordenador para intentar plasmar las historias que se me van ocurriendo.

 

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