¿Un sueño tonto?

Es una de esas preguntas que me hago con: ¿me he vuelto loca? o ¿he elegido bien? Y casi siempre no tengo respuesta para ellas o simplemente murmuro un “no lo sé” acongojado. Son miedos y dudas. Algo que todos tenemos y que, por mucho que seas un crack y muy seguro de ti mismo, tienes. Porque hasta Steve Jobs tenía sus miedos, puede que no fuesen los mismo que los que tenemos la gente normal y corriente… o quizá sí, quién sabe, nunca me he leído su biografía pero estoy segura que es muy interesante (nota mental: leer biografía de Steve Jobs).

miedos

Todos tenemos miedos, es algo natural del ser humano como medio de supervivencia. El mío siempre ha sido qué hacer con mi vida, a ver si me explico, tengo claro lo que quiero hacer en mi vida, ser feliz como una perdiz, el objetivo es claro. Pero para llegar a ese punto necesitaba completar algunas cosas:

  1. Pasar mi vida junto a la persona que más quiero. Soy una de esas personas afortunadas que puede compartir su vida con la persona que ama, algo de lo que estoy infinitamente agradecida.
  2. Disfrutar al máximo cada día. Las experiencias que vivimos son únicas y no quiero dejar de vivir ningún día. De momento lo estoy consiguiendo aunque a veces este punto me hace sufrir mucho. Con este punto me refiero a: viajar, aprender, descubrir, luchar, tener retos, llorar, etc. Un montón de cosas que hacen que cada día cuente y valga.
  3. Hacer algo con lo que me sienta realizada personal y profesionalmente. Vale, aquí es donde todo se me va a la porra…

niña

Voy a empezar desde el principio. Puede que sea ensimismarme un poco, pero lo voy a tomar como una sesión psicológica personal, jejeje.

Cuando era niña lo que quería ser de mayor estaba entre ser misionera o pintora. Ya sabéis, no tenía muy claro que era lo de ser misionera, pero era ayudar a gente y me parecía bonito. Y siempre me ha gustado dibujar, así que eran dos opciones que a los diez años me parecían muy viables. Cuando crecí mis ideas fueron cambiando, porque ¿quién vive de eso? Ser artista o misionero no da de comer. Así que estudié algo con mucho más futuro… ¡Estudié arquitectura técnica! Eso sí que me iba a dar de comer, una casa e incluso un cochazo. Además, me gustaba dibujar planos. Pero la vida suele darte reveses para que no te aburras, si no sería un coñazo. Imagínate que todo te saliera perfecto, te aburrirías un montón. Así que apareció la crisis inmobiliaria y todo el sector inmobiliario se fue al paro. Nada de trabajo, cero patatero. Así que me pasé un montón de años estudiando algo que sólo me gustaba un 20% (me gusta dibujar planos y ver cómo se forma de la nada una edificación, pero el resto de la profesión como que me da bastante lo mismo), para acabar luchando con gente que le apasionaba su trabajo. Como podéis llegar a la conclusión el fracaso fue tremendo. Luchar por algo que no te apasiona es realmente duro.

frustration

Todo esto no ha sido algo que he descubierto rápidamente. Más bien ha sido una procesión de tortazos cada cual más fuerte. La carrera de aparejadores me costó mucho sacarla y me hizo sufrir de lo lindo. Así que no tenía intención de dejar la profesión así como así. No sé si lo he dicho ya, pero soy bastante cabezota. Por otro lado no había descubierto nada que me apasionara tanto como para dejar lo que había estudiado, así que no tenía motivos para abandonarlo. No fue hasta hace un año y medio que descubrí que me encantaba escribir. Y entonces todo se tambaleó. Porque descubrí no sólo que me gustaba escribir, descubrí la diferencia entre que te guste algo y que te apasione algo. Cuando te apasiona no das el 100%, das mucho más que el 100%. Tus miedos, aunque siguen ahí, se ven reducidos porque tu motivación es muy alta. Y no te importa quedarte hasta las mil escribiendo, ni pasarte horas investigando sobre el tema. Todo eso que no había hecho antes con mis estudios lo empecé hacer con la escritura.

happy

Por eso cuando me viene la pregunta: ¿Ser escritora es un sueño tonto? Pienso en todo esto y en las ganas que tengo de crear una nueva historia y tengo clara la respuesta: No. Puede que me haga sufrir y me frustre en ocasiones (muchas más de las que os imagináis). La diferencia es que no me importa porque la satisfacción que obtengo es mucho mayor. Y sí, claro que tengo miedos y dudas, y más aún después del desastre de intentar ser aparejadora. Pero si uno no tropieza nunca descubre lo que realmente le gusta.

Estoy segura que estas dudas no son algo mío. Todo el mundo nos hemos visto desorientados, perdidos y sin saber qué hacer en el futuro. Pero todo llega y al final te encuentras. No dejes de buscar ni de luchar por encontrarlo 🙂

 

Diana Golay

Un día descubrí que me encantaba escribir. Desde entonces siempre que encuentro tiempo me siento delante del ordenador para intentar plasmar las historias que se me van ocurriendo.

 

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